El contendiente de peso mediano de la UFC, Khamzat Chimaev, ha expresado su intención de mantener la pelea contra Sean Strickland en UFC 328 dentro de los límites deportivos, citando principios religiosos para evitar cruzar la línea. A pesar de esto, lanzó una advertencia contundente a su rival, afirmando que las cosas podrían ser diferentes fuera del octágono.
La organización UFC ya ha tomado medidas para prevenir incidentes entre Chimaev y Strickland. Dana White, presidente de la UFC, ha confirmado que ambos peleadores se alojarán en hoteles separados durante la semana de la pelea y se aumentará la seguridad para evitar cualquier confrontación física antes del evento.
White también sugirió la posibilidad de omitir la tradicional ceremonia de pesaje y las sesiones fotográficas cara a cara entre Chimaev y Strickland, dada la intensa rivalidad que ha surgido entre los antiguos compañeros de entrenamiento.
Sin embargo, Chimaev, conocido como «Borz», aseguró en una reciente entrevista con Adam Zubayraev que su objetivo principal es competir en el deporte. Comentó sobre la situación de Strickland, señalando que su equipo es pequeño, compuesto principalmente por su entrenador Eric Nicksick, y bromeó diciendo que su entrenador «lo quiere más».
Respecto a la posibilidad de una celebración excesiva si logra someter a Sean Strickland en UFC 328, el campeón de peso mediano aclaró que no tiene intención de «matar» a su oponente estadounidense, calificando dicha acción como «haram» (prohibida en el Islam). Declaró: «No quiero matar a un hombre. Haram. No voy a matarlo. De todos modos, no me dejarían matarlo allí».
Chimaev contrastó la situación del octágono con un posible encuentro en la calle, donde la dinámica podría ser diferente. Añadió: «En la calle, eso es diferente. Si muere, muere. Pero en la jaula, es deporte». Esta declaración subraya su compromiso con las reglas del deporte mientras combate, pero deja abierta la puerta a posibles consecuencias fuera de la competencia.

