Tyron Woodley considera que Sean Strickland cumplió el papel que le correspondía en UFC 328, a pesar de que la previa al combate pareciera una mezcla de realidad y espectáculo. En una entrevista exclusiva, el ex campeón de peso welter de la UFC argumentó que el estilo habitual de Strickland hizo que el ‘trash talk’ tuviera un impacto diferente y que la pelea, aún así, ofreció suficiente caos y expectación para vender la velada.
La opinión de Tyron Woodley sobre Sean Strickland tras UFC 328: “Es casi incancelable”
La valoración de Woodley sobre Strickland fue directa. “Strickland es Strickland. Se ha convertido en una persona muy ‘memorable’. Le gusta la atención y se soltó un poco. Es una figura bastante sin filtros en el deporte, donde puedes decir cosas así, especialmente porque es casi incancelable dado que dice cosas ridículas todo el tiempo”, declaró en una entrevista exclusiva con LowKick MMA con la ayuda de NewBettingSites.uk. Añadió que los aficionados no reaccionan ante Strickland de la misma manera que lo harían ante un luchador que rara vez cruza la línea y luego lo hace de repente.
Woodley sintió que la previa benefició al evento. “Uno lo espera y no lo juzga con el mismo estándar que a alguien que nunca dice nada fuera de lugar y de repente dice algo loco. Siento que hizo lo que tenía que hacer. Y si es lo suficientemente bueno, olvidaremos que entrenaron juntos y que se reían. Siempre y cuando la polémica sea divertida y entretenida, eso es lo que importa. Creo que lo hicieron divertido y entretenido. Hicieron lo que debían para la pelea”, afirmó. Ese es el núcleo de su argumento: la narrativa funcionó porque mantuvo a la gente atenta.
Ex campeón de la UFC sobre Sean Strickland tras UFC 328: “Le gusta la atención”
El evento principal de UFC 328 concluyó con la sorpresiva victoria de Sean Strickland por decisión dividida sobre Khamzat Chimaev, reconquistando así el título de peso mediano en Newark. Strickland ganó en dos tarjetas de puntuación por 48-47, mientras que Chimaev se llevó la otra por el mismo margen. La tensión previa al combate fue lo suficientemente real como para desbordarse en público. La pelea estuvo marcada por comentarios ofensivos y de carácter racial por parte de Strickland, mientras que la cobertura en vivo notó una acalorada conferencia de prensa y una patada de Chimaev al principio de la semana de la pelea. Al mismo tiempo, el combate terminó con un momento de respeto cuando Chimaev colocó el cinturón en la cintura de Strickland tras leerse la decisión.
La historia funcionó porque ambos hombres sabían cómo aprovechar el drama de la semana de la pelea. Strickland ha vendido combates provocando durante mucho tiempo, y esta vez alcanzó un nivel en el que incluso la mala sangre pareció una actuación para algunos espectadores. La perspectiva de Woodley es que no importaba si todo ello era pura emoción, porque el producto final fue entretenido y fácil de recordar.

