El 5 de mayo, Khamzat Chimaev compartió un video de una sesión de sparring con Sean Strickland, subtitulando la publicación: «Estoy acosando a gente débil». El clip proviene de sus días de entrenamiento en 2022 en Xtreme Couture, donde ambos solían entrenar juntos regularmente. Con UFC 328 programado para el sábado por la noche en el Prudential Center de Newark, el metraje marca una nueva escalada en lo que se ha convertido en una de las rivalidades más polémicas del deporte.
Video: Imágenes de sparring de Khamzat Chimaev vs. Sean Strickland días antes de UFC 328
La propia sesión de sparring ha sido un punto de contención entre los dos luchadores durante años. Chimaev y Strickland han pintado narrativas opuestas sobre lo que sucedió en los tapices, cada uno afirmando haber dominado el intercambio. Strickland sugirió anteriormente que Chimaev se inclina hacia compañeros de entrenamiento menos experimentados o más jóvenes para aumentar su confianza en entornos controlados. Al publicar el metraje ahora, Chimaev parece estar abordando esas acusaciones directamente, utilizando las propias palabras de Strickland en su contra a través del sarcasmo del pie de foto.
Las tensiones que rodean este enfrentamiento se han extendido mucho más allá de la típica charla de la semana de la pelea. Strickland llegó a publicar en las redes sociales que planea llevar un arma a las apariciones en el hotel de los peleadores, afirmando que confrontaría a Chimaev si detectaba un trato desigual entre sus equipos. En respuesta, el CEO de UFC, Dana White, implementó medidas de seguridad reforzadas. Chimaev luego desestimó las amenazas de Strickland en una conferencia de prensa previa a la pelea, llamándolo «un payaso» y cuestionando su credibilidad.
La historia de fondo añade capas a su conflicto. Ambos entrenaron bajo el mismo techo y surgieron de círculos similares, creando una familiaridad que ha generado desprecio en lugar de camaradería. Ninguno de los luchadores tiene el respaldo de testigos dispuestos a confirmar públicamente su versión de la historia del sparring, dejando la mayor parte de sus afirmaciones contrapuestas como relatos de «él dijo, él dijo». Esa ambigüedad no ha impedido que ninguno de los dos weaponice el recuerdo en su psicología previa a la pelea.
La publicación del metraje muestra el intento de Chimaev de controlar la narrativa antes del sábado, aunque las reacciones de los fanáticos sugieren que la medida puede haber sido contraproducente en algunos sectores. De cualquier manera, ambos hombres entran a UFC 328 con agravios legítimos y una historia compartida que se ha transformado en una animosidad genuina.
