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El colapso de las negociaciones comerciales entre EE.UU. y Canadá desata aranceles de represalia

23 de agosto de 2026Pablo Navarro2 min

Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá se desmoronaron el viernes, lo que provocó la imposición de nuevos aranceles del 50% por parte de la administración Trump.

Los negociadores de ambas partes habían trabajado toda la semana en un acuerdo, en ocasiones sugiriendo que un pacto estaba cerca. El presidente Donald Trump había pospuesto la fecha límite original del miércoles apenas unas horas antes de que se aplicara, diciendo que había un acuerdo a punto de finalizar. Dominic LeBlanc, ministro de Comercio de Canadá para EE.UU., había informado a los periodistas el jueves que un acuerdo estaba "muy cerca".

Sin embargo, ambas partes se culparon mutuamente el viernes cuando los aranceles, que afectan aproximadamente a 20 mil millones de dólares en exportaciones canadienses, incluyendo vino, muebles, productos lácteos, cemento, ropa, cañas de pescar y equipos de hockey, entraron en vigor el sábado por la mañana.

El Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, declaró en un comunicado emitido el viernes que, a pesar de trabajar hacia un acuerdo, "ese progreso no ha sido suficiente para alcanzar nuestros objetivos para los canadienses". Señaló que "los cambios de último minuto en los términos propuestos por EE.UU. fueron injustos, antieconómicos y pusieron en duda la fiabilidad de cualquier acuerdo".

En su comunicado, Carney afirmó que Canadá tomaría represalias contra los nuevos aranceles "dólar por dólar".

El Representante Comercial de EE.UU., Jamieson Greer, informó a los periodistas en una conferencia de prensa en la Casa Blanca el viernes por la noche que "Canadá se negó a finalizar el acuerdo comercial bajo los términos acordados a principios de esta semana".

La administración Trump firmó tres proclamaciones en julio para imponer aranceles adicionales del 50% a una gama de productos canadienses. La justificación fue la discriminación comercial contra múltiples productos e industrias estadounidenses, como vehículos de motor, alcohol y productos lácteos. Los aranceles se ampararon en la Sección 338 de la Ley de Aranceles de 1930, que otorga al presidente la facultad de imponer aranceles de hasta el 50% a los bienes de países que discriminen contra EE.UU. Esta medida no se había utilizado desde 1949.

El fracaso en alcanzar un acuerdo añade otra complicación a la creciente tensión en las relaciones entre EE.UU. y Canadá. Ambos países ya se encontraban en negociaciones sobre su pacto comercial trilateral con México, conocido como T-MEC, que no fue renovado en julio debido a preocupaciones sobre el déficit comercial de EE.UU., un acuerdo que Trump llegó a calificar como "el mejor acuerdo que jamás hemos hecho".